Al contrario de lo que la gran mayoría de personas puede creer, muchas de las aves psitácidas se adaptan perfectamente a las temperaturas invernales de casi todos los puntos de nuestra geografía. Para ello solamente es necesario cerciorarse de su óptimo estado de salud y cumplir una serie de requisitos elementales, casi todos basados en el sentido común.

En invierno nuestros pájaros habrán completado la muda y dispondrán de uno de los mejores abrigos que ofrece la naturaleza para protegerse de los rigores de las estaciones más frías.Sin embargo hay que tener algunas precauciones en el mantenimiento de aves psitácidas durante el invierno.

 

ESTADO SANITARIO

El final del verano es una época adecuada para que hagamos una revisión más exhaustiva del estado general de salud de nuestros pájaros. La temporada de cría ha terminado para casi todas las especies, con lo cual el estrés del manejo no interferirá con las pautas de comportamiento reproductivo.

Un examen visual básico deberá incluir los siguientes puntos de revisión:

Ojos: deben estar brillantes y con aspecto vivo, alerta y carentes de secreciones, enrojecimiento o inflamación, observar que no existan zonas inflamadas en el área supraocular, que podrían indicar la presencia de abcesos en los senos.

Narinas: Los orificios han de estar limpios y libres de taponamientos y mucosidades

Cloaca: Las plumas de la zona pericloacal deben aparecer limpias y tener un aspecto ordenado. La presencia de heces adheridos indicará diarrea.

Peso: Si conocemos con anterioridad el peso de nuestro loro podremos comprobar si ha habido fluctuaciones importantes para así alertar la guardia. En caso de no conocerlo, o cuando se trate de colecciones muy numerosas o de animales de importación ( para los cuales podría resultar muy estresante el proceso), la palpación de la musculatura de la pechuga dará una idea válida del estado general del ave. La pechuga debe estar llena y redondeada. Si la quilla del esternón está demasiado marcada, el pájaro está delgado. Si, por el contrario, la masa muscular protuye sobre el nivel de la quilla, el animal estará obeso y puede necesitar una modificación de la dieta o indicar un proceso metabólico morboso.

Actividad y aspecto general: Un loro sano se muestra activo, juguetón, inquisitivo, muestra interés por la comida y dedica gran arte del día al acicalamiento y cuidado de su plumaje.

Cualquier alteración de los puntos anteriores es motivo suficiente para consultar a nuestro veterinario especialista en aves, que valorará la situación y determinará la necesidad o no de toma de muestras para cultivos bioquímica y establecerá la pauta a seguir para la rápida resolución del problema.

 

CONDICIONES DE ALOJAMIENTO

Perchas

Es muy importante que sean de madera ( a ser posible ramas naturales no tóxicas) y del diámetro correcto. Este material retiene durante más tiempo el calor acumulado durante el día, con lo cual ofrece un agarre más cálido además de contribuir a mantener en buen estado las uñas, la musculatura y las articulaciones del tarso y dedos. Las perchas metálicas resultan totalmente inadecuadas ya que, además de enfriarse muy rápidamente y favorecer la congelación de los dedos privan a nuestras aves de su imperiosa necesidad de mordisquear continuamente.En zonas muy frías es conveniente un diámetro ligeramente superior al habitual, puesto que permitirá que lo dedos se encuentren totalmente cubiertos por la pluma mientras el pájaro se encuentra descansando. Por otro lado, si es demasiado reducido, dejará los extremos de los dedos a la intemperie y sin protección.

Nidos

Para especies que habitualmente utilizan su caja de nidificación para dormir (Agapornis, Pionites, Pyrhuras,etc), es muy aconsejable mantenerla colocada durante el invierno. Se sentirán más seguros y dispondrán de un lugar cálido donde pasar las horas más frías.

En jaulas o pajareras interiores la temperatura más baja no constituye un problema siempre que se tenga la precaución de situar los pájaros fuera de las corrientes de aire. La calefacción, además de no ser necesaria en la mayoría de las circunstancias, contribuye a disminuir la humedad ambiental y puede favorecer la instauración de procesos respiratorios y predisponer al picaje. Cuando la calefacción es necesaria constituye una práctica saludable pulverizar el plumaje con agua un ar de veces a la semana, lo que contribuye a mantener un correcto grado de humedad de la piel y estimula el acicalamiento.

 

RECINTOS AL AIRE LIBRE

Animales aclimatados

Se trata de aves nacidas en cautividad y adaptadas a pajareras exteriores en nuestra latitud, o bien animales de importación que ya han asado su segundo invierno en cautividad en nuestro país. Todo lo que necesitan es una zona resguardada, libre de corrientes de aire y protegida del viento y la lluvia.

Animales no aclimatados

Son loros recién importados de origen ( generalmente Guyana, Surinam, Zaire, Camerún y algunos países del Sudeste Asiático) o animales nacidos en cautividad pero habituados a vivir en interior con un ambiente controlado.

Además de la zona de resguardo, resulta conveniente que desde la pajarera se pueda acceder a un área de refugio y casi totalmente cerrada que sea susceptible de ser calentada en caso necesario.

Este tipo de construcciones no es habitual en España donde es más normal realizar una aclimatación progresiva de las aves. Sin embargo en otros países de Europa se pueden comparar aviarios prefabricados de estas características, con diferentes tipos de malla y diversos tamaños, n función de la especie a la que van destinados.

Para realizar una aclimatación progresiva se les va sacando al exterior durante períodos de duración creciente, comenzando en primavera, cuando lo días comienzan a ser más cálidos. Al principio deberán asar la noche en el interior, pero l llegar el verano podrán pernoctar al are libre y así la adaptación a las temperaturas invernales será completamente gradual.

De todas maneras, es conveniente no bajar la guardia durante el primer invierno y trasladar las aves a una estancia interior en caso de bajadas bruscas o prolongadas de temperatura, así como cualquier signo de enfermedad, inactividad o “embotamiento” demasiado prolongado.

 

ALIMENTACION

Si bien es importante mantener una dieta equilibrada y competa durante todo el año, conviene tener presente que durante los meses fríos cada pájaro necesita más calorías por gramo de peso para mantener su temperatura corporal. Para ello disponemos de dos posibilidades, con muchas variantes en función de la especie, la temperatura y las circunstancias específicas de cada instalación.

Aumentar las horas de luz

Si se dispone de luz artificial es una solución cómoda que permita aumentar la ingesta calórica por aumento del volumen diario ingerido, sin modificar demasiado la dieta habitual.

Administrar una dieta de contenido calórico más elevado.

Conviene aumentar, sobre todo, carbohidratos complejos de absorción lenta que ofrecen una liberación de energía de un modo más sostenido. También podemos incrementar ligeramente las semillas de alto contenido oleaginoso (girasol, cañamón, cacahuete) y frutos secos, procurando no alterar demasiado el nivel general de vitaminas, aminoácidos y oligoelementos.

Es aconsejable no descuidar el nivel de proteínas, que son las máximas responsables de mantener el sistema inmunitario en plenas facultades.

Por último, este es un buen momento para desparasitar a nuestras aves ( el Praziquantel está indicado especialmente en loros grises y el Levamisol es cómodo de administrar en grandes colecciones, y además tiene un cierto efecto inmunoestimulante) y administrarles algún Probiótico para restablecer la flora bacteriana susceptible de haberse visto disminuida por el estrés del manejo o tras un eventual tratamiento antibiótico.