La Vanguardia
Miércoles,4 de Marzo 2015
Gloria Moreno, Barcelona

La observación de aves es una actividad muy popular en Escandinavia. A la Sociedad Ornitológica de Suecia, sin embargo, le preocupan las connotaciones racistas de algunos de los nombres no oficiales que se utilizaban hasta ahora para referirse a determinadas especies y ha decidido cambiarlos por otros más respetuosos.

Para ello, los expertos han aprovechado la elaboración de una guia oficial global, que, por primera vez, incluye los nombres de todos los pájaros del mundo en sueco y que acaba de publicarse hace apenas dos semanas tres más de diez años de trabajo.
“Muchos de los nombres que se utilizaban hasta ahora no eran oficiales, sinó que habían ido surgiendo a lo largo de la historia. Por esto, es lógico que al catalogarlos por primera vez hayamos eliminado los que hoy en día podrían suscitar controversia o resultar peyorativos”, explica el portavoz de la organitzación, Anders Wirdheim, en declaraciones a este diario. Así, las cuatro especies que contienen neger, una palabra ofensiva utilitzada para denominar a las personas de orígen africano y que en inglés se traduciría por nigger, han sido substituídas por svart, que también significa negro pero sólo alude al color y no específicamente a la raza.
También han cambiado los nombres de pájaro que incluían kaffer, un término peyorativo que se remonta a la época colonial y que ha sido ampliamente utilizado por los blancos para referirse a los negros en Sudáfrica. Actualmente, de hecho, las leyes del país africano consideran esta palabra altamente injuriosa y prohiben utilizarla para insultar a otra persona.
Esta misma razón ha llevado a los ornitólogos suecos a cambiar las denominaciones que contenían la palabra hottentott, término despectivo utilizado por los colonizadores para denominar a los khoikhoi, una tribu nómada originaria del sudoeste de África. En este caso, la palabra procede del dialecto holandés que se hablaba en la época y que significa tartamudo. Por último está el Zigenarfägel, que se traduce por “páaro gitano” y que a partir de ahora se llamará hoatzin, un nombre que ya utilizan otras lenguas para referirse a este hermoso faisán tropical. En este último caso, además, la nueva denominación se corresponde mejor con la naturaleza del animal, que suele permanecer junto a un único árbol, en lugar de levar una vida nòmada, tal como podria sugerir el nombre que venía usándose hasta ahora.
Por lo general, todas estas modificaciones han sido acogidas con agrado y aprovación por el público y la prensa sueca. A. Wirdheim, sin embargo, le sorprende el ruído mediàtico y las críticas que el asunto está ocasionando en el extranjero, sobre todo si se tienen en cuenta que sólo se han cambiado 10 de los 10.709 nombres de pájaros que incluye la guía.
“Estos últimos días hemos recibido muchos comentarios negativos, especialmente desde Rusia y Dinamarca, donde algunos nos acusan de ser demasiado politícamente correctos y consideran que las palabras que se utilizaban antes son parte de nuestra cultura y no deberían ser substituídas”, explica.
De hecho, su organitzación no descarta incluir varias modificaciones más en el futuro tras recibir algunes quejas de la comunidad sami, el pueblo indígena que habita en el norte del país y que considera ofensivo que algunos pájaros sigan conteniendo la palabra lapp, de la que deriva el termino español lapón y que es vista como racista y colonial por los miembros de este colectivo.
Invitados por una extensa naturaleza y una baja densidad de población, se estima que unos 35.000 suecos dedican parte de su tiempo libre al avistamiento de pájaros. El amor por estos pequeños animales también se refleja en el medio millón de famílias que suele cuidarlos y alimentarlos en invierno. Una tradición, por lo demàs, que comparten todos los paises nórdicos.