Desgraciadamente tarde o temprano nuestro loro puede enfermar y entonces, con toda seguridad, nos veremos en el trance de tener que administrarle los medicamentos que nos haya recetado el veterinario. Para ello es necesario saber cómo hacerlo de forma adecuada de manera que causemos el menor trauma posible a nuestro amigo.

La medicación por vía oral

Cuando es imposible atrapar al loro para medicarlo podemos intentar engañarlo. Podemos mezclar el medicamento con su comida preferida. Debemos estar seguros que se la come toda. Conozco a una señora que tiene un guacamayo silvestre, medio- manso. El loro necesitaba dos tomas diarias de un medicamento. La mujer acababa de comparalo y le resultaba imposible atraparlo mientras se encontraba dentro de la jaula.. Para poder medicarlo mezcló el medicamento con miel y luego untó un palo. Encantado, el guacamayo lo chupó todo.

Medicar a través del agua de la bebida

Este es quizás el método preferido por los propietarios de loros, aunque también es el método menos eficaz. Un loro enfermo y también muchas de las especies de psitácidos sanos, no beben la cantidad de agua suficiente para que este método funcione. Además lo que sucede cuando añadimos el medicamento al agua de bebida, es que el loro consume cantidades inferiores a las necesarias para tratar de forma efectiva al agente patógeno y como consecuencia solo se eliminan las bacterias sensibles y débiles. Las más resistentes se quedan y sin tanta competencia se multiplican. Esto hará que la enfermedad sea más difícil de tratar. Raramente se puede medicar al loro por este método tanto si se trata de tratamientos profilácticos, desparasitarios o estimulantes del sistema immuno-defensivo. Si hay que medicar a un grupo de loros, por lo que no resulta práctico tener que atraparlos a todos, se puede añadir el medicamento a la comida. Esta comida medicada debe ser la única comida disponible durante el tiempo que dure su toma. Hay que vigilar que realmente coman. A veces, dejan de comer cuando prueban un sabor desconocido.

Inyecciones subcutáneas 

Algunos medicamentos en la terapia soportiva con suero, se inyectan por debajo de la piel. Los sitios más indicados para las inyecciones subcutáneas son las regiones de piel flaca- región interior del muslo, la piel de la espalda y la base del cuello cerca de los omoplatos. Esta es la zona que particularmente prefiero. Como siempre lo primero será dominar al loro y mantenerlo bien inmovilizado. Después mojaremos la zona elegida con un poco de agua o de alcohol. Ahora pellizcaremos la piel, apartándola ligeramente de la masa corporal. Sin dudarlo demasiado y sin hacer mucha fuerza, empujaremos la aguja hacia el vacío creado bajo la piel e introduciremos la medicina o el suero. Se formará un bulto de líquido subcutáneo. Esto es normal. Debemos tener cuidado de no introducir demasiado líquido en una sola zona. Si la cantidad indicada es mucha sería aconsejable distribuirla en zonas distintas. Retiraremos la aguja con suavidad y masajearemos la zona con las yemas de los dedos durante un par de segundos. Si introducimos sueros, deberíamos calentarlo un poco simplemente manteniendo la jeringa con su contenido en las manos durante un par de minutos antes de la inyección.

Inyecciones intramusculares 

A menudo los antibióticos se administran por vía intramuscular. Es un método rápido que no dura más que unos segundos. De esta manera el antibiótico funciona más rápido y se absorbe con facilidad. La zona elegida para este tipo de inyecciones es el músculo pectoral. Si el loro está muy delgado la inyección puede hacerse en los muslos. La técnica es la siguiente: -Preparamos la jeringa según las instrucciones del veterinario. Debemos tener preparado un poco de algodón humedecido con alcohol.

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– Inmovilizamos al loro con una toalla. Lo mejor es taparle la cabeza suavemente con la toalla para que no pueda ver lo que ocurre.

-Buscamos la quilla del esternón en el centro del pecho. A ambos lados están los músculos pectorales. No elijamos una zona muy cercana a la cabeza que pueda pinchar el buche accidentalmente., ni tan abajo que pueda pinchar el hígado o los intestinos.

– Mojamos las plumas de la zona con el algodón, para poder ver la piel.

-La profundidad del pinchazo depende del tamaño del loro y de la masa muscular. No debería tocar hueso. Introducimos la aguja horizontalmente en el músculo, con la aguja dirigida hacia el corazón y con mano firme. Suavemente tiramos del émbolo de la jeringa . Si aparece sangre, elegimos otro sitio. No debemos introducir el medicamento en los vasos sanguíneos. Introducimos el antibiótico. Quitamos la aguja del músculo.

-Finalmente efectuamos un suave masaje en la zona con la yema del dedo durante un par de segundos . Lo ideal sería que el veterinario le demuestre el método para efectuar una inyección intramuscular la primera vez.

 

Paula van der Werken