Introducción

La Cotorra Argentina, llamada también como Cotorra de Pecho Gris, Cotorrita Monje o Cata, es sin duda una de las más populares entre las psitácidas. Su tenencia como mascota ha estado muy extendida, pero hoy son noticia por causas muy diferentes: La naturalización o colonización de habitats no naturales en su distribución. En Madrid, pero también en el resto del País, este problema, como veremos a continuación, se extiende sin que prácticamente nadie tome consciencia de sus posibles consecuencias y hoy intentaremos aportar información abordando las causas y las consecuencias de dicho proceso.

En el caso que nos ocupa, las psitácidas, son innumerables las citas que existen en todo el territorio español de estas fascinantes aves. Quizás, la especie mejor adaptada y por tanto con mayor éxito reproductor en nuestros ecosistemas es la cotorrita monje o de pecho gris (Myopsittamonachus), seguida de la cotorra de collar (Psittaculakramerii). Pero existen citas de otras muchas especies de psitácidas como el loro barranquero (Cyanoliseus patagonus), periquito ondulado (Melopsittacus undulatus),  loro gris o yaco (Psittacuserithaccus), amazona de frente azul (Amazonaaestiva) o incluso de cacatúa blanca (Cacatuaalba), por citar algunos ejemplos… De muchos es ya conocido las poblaciones que están criando en Valencia de varias especies de Amazonas en las antiguas murallas, Viveros y Torres de Quart…Ni que decir tiene, que las poblaciones de algunas de estas especies están creciendo en los últimos años y que aparecen cada vez con mayor frecuencia nuevos núcleos de población, que consiguen adaptarse, aparentemente sin problemas, y constituir núcleos reproductores…

 

Las Poblaciones de Pecho Gris en Madrid:

El núcleo más importante de población se establece en la Casa de Campo.Sus 1800 hectáreas y su proximidad a Madrid han hecho de la Casa de Campo el principal pulmón de la ciudad. Fue creado en 1560 por Felipe II, como sitio de caza, y en 1931 pasó a ser público, siendo hoy uno de los lugares preferidos por los madrileños para el descanso y entretenimiento. Conserva bastante bien sus características de monte bajo, reflejadas en sus especies arbóreas y vegetales como encinas, castaños, plátanos, fresnos, sauces, etc.Fue probablemente el primer núcleo constituido y a partir de éste se han ido estableciendo colonias en otros puntos de la comunidad…, fundamentalmente parques y jardines públicos, pero cada día es mas frecuente encontrarlas en pequeños jardines privados, en zonas residenciales…

Pareja en Madrid a La Naturalización de la Cotorra Argentina La Naturalización de la Cotorra Argentina Pareja en Madrid a      Catas en Madrid a La Naturalización de la Cotorra Argentina La Naturalización de la Cotorra Argentina Catas en Madrid a

La tendencia de esta población ha sido de crecimiento hasta que se ha producido una dispersión importante a zonas mas o menos cercanas, que aún así, siguen contando en muchos casos con este “gran pulmón verde madrileño” como área de campeo… (Impresiones del que redacta…)

Es fascinante poder observar una de las características casi exclusivas de esta especie: sus grandes nidos:

A diferencia  de otros loros, que anidarán en oquedades en ramas y troncos de diferentes árboles, variándolas a su antojo…las cotorras monjes construyen nidos a modo de enormes viviendas familiares compartidas no sólo por los de su misma especie, sino pueden ser también igualmente el hogar de otras especies de aves (veremos después algún caso observado en Madrid) e incluso de mamíferos, como las zarigüeyas. Cada nido consta de diferentes estancias dividas en “dormitorios” donde están los huevos y donde los pichones son atendidos, una “sala de estar” donde los padres y los jóvenes conviven, y una “terraza” o “porche delantero”  donde los “constructores”  se posan y vigilan a los vecinos que pueden robar palitos de su nido (una actividad muy común  entre las cotorras argentinas que no están buscando comida durante el día). Los materiales que utilizan en su construcción pueden ser muy variados, pero generalmente utilizan ramas de diferentes tamaños, generalmente de un calibre manejable por sus picos que entrelazan y compactan entre si, utilizando incluso otros materiales, como tierra blanda, plásticos, plumas… (Observaciones del que redacta…)

Catas2 en nido-a La Naturalización de la Cotorra Argentina La Naturalización de la Cotorra Argentina Catas2 en nido a     Colonia2 en Madrida La Naturalización de la Cotorra Argentina La Naturalización de la Cotorra Argentina Colonia2 en Madrida

Mientras los loros que crían en cavidades ocupan el nido sólo durante la época de cría, la cotorra argentina  duerme en el mismo nido cada noche. (Esta puede ser la causa natural de su extrema protección con la que las cotorras argentinas mascotas defienden sus bebederos y comederos, la jaula y sus juguetes favoritos). Dormir cada noche en el nido puede dar también a las cotorras más protección frente a las inclemencias del tiempo, mitigando las condiciones adversas que puedan encontrar en los nuevos habitats ocupados.

Anidan en grandes grupos en el mismo árbol, a diferencia de la mayoría de las parejas de otras especies, que crían en cavidades, albergando una sola pareja por árbol. Las cotorras monjes pueden ser muy protectoras  de su propio espacio, pero el espacio sobre el que son territoriales no es muy amplio.

La facilidad con la que se adaptan estas aves en nuestro país y en nuestra comunidad se explica fundamentalmente gracias a factores como:

La dieta:

Las especies generalistas, cuya dieta está constituida por una gran variedad de alimentos diferentes cuentan con una mayor ventaja evolutiva para adaptarse a nuevos ecosistemas frente a las especies con una alimentación especializada. Y son las psitácidas especies, en su mayoría, generalistas, por lo que no encuentran demasiados problemas para abastecerse del alimento necesario para su supervivencia. En el caso de la cotorra de pecho gris, en su medio natural se alimenta de semillas de césped, hierbas y varios árboles, especialmente Celtis tala y nueces de palmeras, con los tréboles muy importantes en la época de cría; también frutas, bayas, yemas de hojas, capullos e insectos. Constituye una grave peste del maíz, sorgo y otros cereales, además de girasoles, melocotoneros, perales y cítricos. Sin duda, la mayoría de estos alimentos los obtienen sin demasiados problemas. Y no es difícil imaginar la facilidad que tienen en conseguirlos gracias a la influencia humana.

Condiciones medioambientales:

Las condiciones climáticas de los países de origen de estas aves, no son en realidad tan diferentes a las que se pueden encontrar en España, siendo generalmente favorables para estas aves. Cometemos a menudo el error de pensar que todas las aves psitácidas provienen de ecosistemas selváticos, pero sorprende saber que en el caso que nos ocupa, el hábitat natural de la Cotorra Argentina son tierras bajas secas semi-abiertas, generalmente hasta los 1000 m, en bosques galería, bosques de sabana, tierras secas de Acacia enana, chaparrales de xerofíticas, tierras de palmeras, ranchos y campos de frutales, especialmente cerca de zonas humanizadas, también parques de ciudades y áreas suburbanas arboladas. Y es España uno de los países que cuenta con mayor heterogeneidad de ecosistemas y condiciones ambientales a nivel mundial, dando cabida a las necesidades de la mayoría de las psitácidas. En concreto, la Casa de Campo cumple con los requisitos ambientales necesarios para explicar su asentamiento…

Ausencia de depredadores naturales:

Uno de los factores que más influyen en los tamaños poblacionales de las especies animales son, sin duda, las relaciones tróficas que establecen en los ecosistemas, ya sea por la ausencia o la abundancia de su alimento o de sus depredadores. La mayoría de las especies foráneas, como ocurre con las psitácidas, no cuentan con depredadores naturales que limiten su crecimiento poblacional, y unido a, como ya hemos dicho, la abundancia de alimento, favorece la proliferación de éstas.

El gran número de efectivos:

Por último señalar, que, indudablemente no tendrían el éxito que tienen si no contaran con un gran número de ejemplares para constituirse como población, capaz de absorber las bajas ocasionadas por los no adaptados a las nuevas condiciones. Cualquiera de los que estáis leyendo estas líneas, puede pensar que, por lo que estoy contando, todos los ejemplares sobreviven y se adaptan y no es así. Sin duda, no todos los individuos de una especie se adaptan con la misma facilidad, y sólo aquellos que lo consiguen, se reproducirán y transmitirán a sus descendientes sus mismas cualidades. Por eso es importante el número de ejemplares con que se cuente, ya que, a mayor número, mayor probabilidad de que entre ellos, sobrevivan algunos y se reproduzcan…

pichones nacidos en Valencia a La Naturalización de la Cotorra Argentina La Naturalización de la Cotorra Argentina pichones nacidos en Valencia a

Es sin duda, a finales de la década de los 70 y en la de los 80, cuando en España se experimenta un “boom” en la importación de estas aves, cuyas ventas se dispararon y tras pasar por multitud de hogares españoles, fueron liberadas debido entre otras cosas, a los molestos chillidos que los ejemplares capturados pueden llegar a emitir… (Sobre todo en el caso de la cotorrita monje…). Desde entonces, se han duplicado sus poblaciones  en Cataluña cada dos años hasta hace poco y ahora lo hacen cada cinco (según el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona)

Los Impactos Ecológicos:

Como amante de las psitácidas, debo reconocer que, seguramente al igual que muchos de vosotros, me encanta encontrar tan cerca de mi,  la posibilidad de contemplar a estas especies, su comportamiento “en libertad”, exhibiciones gratuitas de vuelo libre, cortejo, cría, alimentación, etc… Pero como biólogo,  he de decir, que en este caso considero a éstos, nuestros coloreados amigos, una amenaza para nuestra fauna autóctona y nuestros ecosistemas locales, y trataré de explicar en estas líneas los principios en los que me baso.

Las especies invasoras exóticas son consideradas la mayor amenaza para la diversidad biológica después de la destrucción del hábitat. En todo el mundo se estima que el 39% de las extinciones conocidas de animales, desde el año 1600, han sido causadas por la introducción de especies.

En el Estado español se conoce la existencia de al menos 44 especies de fauna exótica introducidas y que actualmente cuentan con poblaciones reproductoras en el medio natural, el grupo de peces cuenta con 20 especies introducidas, las aves con 13, mamíferos con 7, anfibios con 2 y reptiles con 2. Ello supone que por lo menos el 7% de las especies faunísticas existentes en España han sido introducidas por el hombre.

En líneas generales, los problemas ecológicos que genera la introducción de especies exóticas en los ecosistemas, se pueden resumir en:

► Introducción de agentes patógenos en nuestras poblaciones salvajes:

Las poblaciones naturales, presentan inmunidad frente a determinados agentes patógenos como fruto de la coevolución a lo largo de miles de años. Esta ventaja evolutiva, se convierte en un elevado riesgo para aquellas poblaciones que sufren la “invasión” de especies exóticas, portadoras de multitud de éstos agentes y frente a los cuales, nuestras poblaciones no poseen defensas naturales para combatirlas. La aparición de estas nuevas enfermedades supone un grave impacto para nuestras poblaciones locales, que ven mermados sus efectivos de manera drástica, pudiendo llevarlas al límite de la extinción. Éstos agentes pueden ser de diferente naturaleza, vírica, bacteriana o parasitaria. En cualquiera de los casos, nuestras queridas psitácidas pueden ser las causantes de introducir en nuestras poblaciones autóctonas enfermedades como el virus de NewCastle, Influencia Aviar,… bacterias como Chlamydia,… o parásitos específicos… En el caso de la Chlamydia (causante de la Psitacosis en psitácidas,  se puede manifestar en otros grupos de aves (Ornitosis) y se puede transmitir incluso al humano) cabe decir, que unas buenas candidatas a ser contagiadas y/o ser portadoras, son las palomas, que a menudo acostumbran a compartir los lugares de alimentación, descanso e incluso cría con algunas poblaciones de psitácidas, como he podido observar personalmente en el caso de las cotorras de pecho gris…, favoreciéndose la propagación de esta bacteria entre las diferentes especies de aves con las que conviven, si no directamente estas psitácidas, si las palomas.

►  Desplazamiento de las especies locales por competencia:

A menudo, las especies foráneas, compiten con las locales, por recursos como el alimento, el espacio ocupado, etc… Es especialmente grabe en los casos en los que el alimento pueda estar limitado, ya sea por la época del año, por su localización geográfica, etc… y más aún cuando se trata de especies, como en el caso de las psitácidas, que pueden llegar a ser muy agresivas con sus competidoras debido a su carácter, sus estructuras corporales (pico…) y a sus costumbres sociales-gregarias (superioridad numérica puntual…).

Además, en el caso de especies generalistas como lo son la mayoría de las  psitácidas, tienen mayor probabilidad de éxito alimenticio gracias a la tolerancia de muy diferentes alimentos.

Existen varias citas de estas interacciones con la fauna local, por ejemplo, en el caso de la cotorra de collar, se han descrito en Canarias, varios casos de competencia, como por ejemplo:

– Competencia por los nidos con algunas especies de murciélagos y con el Pico picapinos…

– Competencia trófica con Turdus merula (Tordo o estornino…),  Sylvia atricapilla y otros granívoros y frugívoros…

– Ocupación de nidos de Cigüeña Blanca, transformándolos a su antojo… (Observaciones del que redacta…)

Fruto de esta competencia, sea de la naturaleza que sea, se produce el desplazamiento de algunas poblaciones locales, incapaces de salvaguardar sus condiciones anteriores en los sitios en los que estaban establecidos antes de la aparición de estas nuevas especies exóticas.

►  Descompensación del equilibrio ecológico:

Existe la posibilidad de que con la introducción de estas especies se vean alteradas algunas relaciones en los ecosistemas, tales como las cadenas tróficas, los ciclos de crecimiento poblacionales de algunas especies, etc… Pero quizás sea demasiado pronto para poder evaluarlo con rigor (y espero que nunca sea demasiado tarde como para tener que evaluarlo…). Quién sabe si alguna de estas especies invasoras se terminará alimentando de determinadas especies vegetales escasas o en peligro de extinción, y/o que interfieran en la diseminación de sus semillas como lo harían correctamente otras especies de aves locales, etc…

Lo que si podemos afirmar ya es el impacto que tienen algunas de estas especies sobre los campos de cultivos españoles (tanto cerealistas como hortofrutícolas), como ocurre, por citar algunos casos en Canarias (cotorra de collar) o en Cataluña (cotorra monje)…

Contaminación genética:

Existe el riesgo potencial de que se produzcan hibridaciones entre las especies foráneas (introducidas) y las autóctonas, lo que conllevaría  a un empobrecimiento del pool genético, hasta entonces exclusivo de estas especies, y por tanto, a una perdida de biodiversidad que puede conducir a la extinción de determinadas especies.

En el caso de las psitácidas en España, este riesgo es quizás el de menor probabilidad, prácticamente nulo, ya que la mayoría de las hibridaciones que se producen, se hacen entre subespecies similares, y por suerte o por desgracia, no contamos con ninguna especie autóctona de psitácida en nuestro país.

Otras Especies:

Como ya adelantaba antes, puede ser frecuente encontrar Cotorras de pecho gris compartiendo espacio e incluso alimento con otras especies. Algunos ejemplos de esto, son el caso del Amazona aestiva o amazona de frente azul, que comparte dormitorio con estas cotorras, permitiéndole dormir y merodear sobre sus nidos en La Casa de Campo. O la pareja de Aratinga acuticaudata o cotorra de cabeza azul, que comparte algunas zonas de alimentación…

Aestiva con Catas en Madrid La Naturalización de la Cotorra Argentina La Naturalización de la Cotorra Argentina Aestiva con Catas en Madrid

Conclusiones:

Sin duda, el futuro de las poblaciones de esta y otras especies de psitácidas en su medio natural dependen del hombre actual, pero no podemos olvidarnos tampoco de nuestra fauna y flora local, y en pro de ello debemos responsabilizarnos y concienciarnos todos, criadores, comercios especializados, propietarios y amantes de los loros en general, para una tenencia responsable de estas especies. Sin duda alguna, la mejor opción para poder disfrutar de la biología de esta especie no pasa por liberarlas en nuestros ecosistemas.

Angel Nuevo