La formación del huevo

 

El aparato reproductor femenino

El aparato reproductor femenino de las aves consta de un ovario y un oviducto. El ovario es el órgano encargado de madurar los ovocitos (óvulos) y de producir dos de las hormonas que regulan la función reproductiva, los estrógenos y la progesterona. El oviducto es el órgano tubular por donde pasa el ovocito para rodearse del resto de componentes que forman el huevo. Generalmente, aunque el embrión tenga dos ovarios y dos oviductos, sólo se desarrollan el ovario y el oviducto izquierdo.

De la ovulación a la puesta

v-4 La formación del huevo La formación del huevo v 4    v-2 2 La formación del huevo La formación del huevo v 2 2

Ovario inmaduro                                                                      Ovario maduro

 

El ovario de las aves tiene, al contrario que el de los mamíferos, una conformación arracimada, con los óvulos localizados en su parte más externa. El aumento de los niveles de estrógenos durante la época reproductiva provoca la maduración y liberación de uno de estos óvulos hacia la cavidad celómica. Estas mismas hormonas inducen el desarrollo del oviducto, que llega a ocupar todo el cuadrante inferior izquierdo de la cavidad celómica, para facilitar la captación del óvulo. El óvulo es recogido por una estructura en forma de embudo (fimbria), que forma parte de la primera porción del oviducto, el infundíbulo. La parte posterior de esta porción, con forma tubular, aloja la fecundación del óvulo y el depósito de una primera capa de albumen, densa y delgada, y de las chalazas (condensaciones de albumen que evitan el desplazamiento de la yema dentro del huevo). En algunas especies el infundíbulo también tiene la función de almacenar espermatozoides. El mágnum es el siguiente tramo del oviducto. Se caracteriza por tener una pared gruesa y replegada, rica en glándulas que secretan los componentes del albumen.

v-esquema-1 La formación del huevo La formación del huevo v esquema 1   v-esq-2 La formación del huevo La formación del huevo v esq 2

El huevo en formación pasa entonces al istmo, más delgado que el mágnum pero con la pared igualmente replegada, ya que se encarga de sintetizar las proteínas que formarán las membranas testáceas.

El siguiente paso es la formación de la cáscara. Ésta tiene lugar en el útero o glándula cascarógena y ocupa la mayor parte del tiempo de formación del huevo. Antes de comenzar el depósito de calcio en la cáscara el huevo capta un gran volumen de agua con minerales y proteínas en suspensión que provoca que doble su peso. Esta adición de agua tiene lugar en la unión istmouterina, la parte anterior del útero. La vagina es la última parte del oviducto, la que comunica éste con la cloaca. En la mayoría de especies el huevo pasa por la vagina rápidamente, aunque parece ser que bajo condiciones estresantes puede almacenarse aquí hasta cuatro días. Cada parte del oviducto está coloreada igual que la parte de huevo que se sintetiza en ella.

La calcificación del huevo

Cuando el huevo llega al útero la demanda de calcio de este órgano se dispara. El organismo provee al útero de calcio principalmente promoviendo la absorción de este mineral en el intestino y aumentando el numero de proteínas transportadoras de calcio en sangre. Además las hembras en fase de puesta seleccionan alimentos ricos en calcio para afrontar estas necesidades. Sin embargo todas estas medidas no son suficientes para proporcionar al útero niveles constantes y elevados de calcio. Por este motivo el organismo almacena grandes cantidades de calcio en la médula de los huesos largos en las épocas de inactividad reproductiva, que son movilizados en cuanto descienden los niveles de calcio sanguíneo, retirado de la circulación por el útero. Si las reservas de calcio se agotan y disminuyen los niveles sanguíneos, la puesta se detiene. Las dietas ricas en grasa agravan el déficit de calcio ya que dificultan la absorción intestinal de este mineral.

Texto y fotos: Neus Morera