Para cualquier pájaro, el transporte es una situación que genera un alto nivel de estrés. Si además no los alojamos en las mejores condiciones posibles, las consecuencias pueden ser gravísimas. Por tanto es imprescindible contar con cajas de transporte adecuadas para cada tipo de ave. Generalmente se trata de estructuras muy sencillas y fáciles de construir. Dado que no suelen encontrarse con facilidad en nuestro mercado, con frecuencia nos veremos obligados a construirlas nosotros mismos. En este artículo nuestro objetivo es mostrar el diseño básico más utilizado.
Jaulas de transporte para loros
Las aves no se transportan en cualquier tipo de caja o jaula. Para su transporte es necesario utilizar unas cajas especialmente diseñadas y concebidas para alojar aves de estas características:

  1. La madera utilizada para su construcción debe ser dura y cubrir totalmente los laterales y la parte superior de la caja y parcialmente la parte frontal, de manera que el animal se sienta seguro y protegido, al abrigo de las corrientes. Es aconsejable que la base no sea muy lisa de manera que los animales tengan poca estabilidad en los movimientos. Si colocamos unos listoncillos de media caña pegados a la base facilitaremos la sujeción del animal.
  2. En la parte delantera dejaremos una pequeña zona abierta con tela metálica de pequeño diámetro. Es preferible que esta zona esté ligeramente oblicua de manera que las aves puedan respirar y ver luz. La tela metálica debe ser sólida, en especial si se trata de transportar loros, y del menor paso de luz posible. De esta manera reducimos la posibilidad de dañarse y al mismo tiempo evitamos el exceso de visión e iluminación.
  3. La altura y la longitud de la caja estarán también en función del tamaño del pájaro. Una altura de 15 centímetros es ampliamente suficiente para la mayoría de periquitos australianos, los loros necesitarán una altura mayor (de 25 a 30 centímetros). Con frecuencia transportaremos más de un individuo, de manera que nos vemos obligados o bien a tener una cantidad mayor de trasportines o bien a cambiar las medidas en anchura para poder colocar separadores que nos permitan tener más compartimentos. Obviamente cada compartimiento necesitará de una puerta de acceso. Esta es una buena solución cuando transportemos animales no compatibles, de manera que evitaremos posibles agresiones debido a la oscuridad.
  4. La caja dispondrá de una puerta, cuyo tamaño dependerá del tamaño del pájaro que se transporte, situada en el lado opuesto al frontal de tela o bien en uno de los laterales. Existen modelos con la abertura en la parte superior, sin embargo esta opción no es cómoda ni para nosotros ni para los animales y existe un mayor riesgo de fuga. Procuraremos evitar colocar en las puertas todo tipo de cierres que queden en la parte exterior. Estos cierres son más propensos a abrirse de forma accidental. Si los utilizamos deberemos tener la precaución de inmovilizarlos con cinta adhesiva.

Una forma cómoda y sencilla de fijarla a la caja e inmovilizarla:

a) Cortamos una sección de la parte posterior o lateral y el resto lo fijamos a la estructura.

b) Hacemos dos orificios en la tapa y base alineados uno con otro, de diámetro algo mayor que el clavo o tornillo que vayamos a utilizar. Colocamos la sección que hará de puerta y a continuación, por los orificios realizados, clavaremos o atornillaremos de manera que pivote a modo de bisagra.

c) Luego un tercer orificio en la parte superior nos hará de cierre, pasándole un tornillo. Siempre es más recomendable usar tornillos en lugar de clavos que pueden saltar con relativa facilidad.

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Figura 1. La figura ilustra la estructura más simple de transportín, adaptable según el tamaño del ave.

 

Medidas orientativas

Agapornis, neophemas 20 x 20 x 15 cm.

Carolinas y periquitos australianos 25 x 25 x 15 cm.

Amazonas, yacos y cacatúas pequeñas 35 x 35 x 20 cm.

Guacamayos y grandes cacatúas 60 x 60 x 35 cm.

 

 

Texto: Francisco Martínez
Ilustración: Bernat Ruiz