A menudo se habla de animales muy evolucionados y animales poco evolucionados. Pero ¿qué quiere decir esto? ¿Es posible hablar de unas especies de loros más evolucionadas que otras? El uso más frecuente de la idea de «animal evolucionado» es confuso y se presta a algunos malentendidos. Conviene, por tanto, hacer unas pocas aclaraciones al respecto.

El Loro de Pesquet y los loros Vasa, especies menos evolucionadas

En referencia a los loros, algunos autores sostienen que el loro de Pesquet (Psittrichas fulgidus), un raro psitácido de formas aguileñas que habita en Nueva Guinea, constituye una especie poco evolucionada o «primitiva», queriendo señalar con ello que es probable que los antepasados de los papagayos actuales (los que vivían, por ejemplo, hace más de veinte millones de años) se pareciesen más a los loros de Pesquet que a otras especies de papagayos. Otros autores piensan que la especie más parecida al papagayo ancestral de hace muchos millones de años, anterior al momento en que se produjo la radiación que dio lugar a una gran diversidad de especies de papagayos, es el loro vasa (Caracopsis vasa y Caracopsis nigra). El vasa es un loro monocolor: todo él es de un tono negro amarronado, aunque tiene de color gris la cara inferior de las plumas remeras y caudales. La estabilidad ecológica de la isla de Madagascar, es decir, el hecho de que no haya habido grandes cambios en la composición de su fauna y su flora durante un gran período de tiempo, habría “detenido” o al menos ralentizado su evolución, como se dice ha debido ocurrir con los primates conocidos como lémures. Hasta aquí, y admitiendo que estamos en el terreno de las hipótesis, todo es en principio aceptable. En un futuro próximo el estudio comparativo del ADN podrá determinar con mayor seguridad cuál es la especie que más se asemeja a la ancestral . Es decir, cuál es la especie menos evolucionada.

Algunos organismos apenas han evolucionado, son los que se conocen como fósiles vivientes

Hoy día está demostrado que los bivalvos (conchas marinas), el Nautilus, las tortugas o los tiburones son animales primitivos, es decir, organismos que a lo largo de muchos millones de años han sufrido escasas variaciones morfológicas: siguen siendo como eran, apenas han cambiado con el tiempo. Los biólogos los llaman “fósiles vivientes”.
El error que suele colarse de contrabando con este tipo de afirmaciones es una idea que muchas veces se añade como algo supuestamente deducible de lo anterior: que hay unos organismos más complejos o perfectos que otros. Dicho de otro modo, que existen animales inferiores y animales superiores.
Es un error que proviene de nuestra tradición cristiana, desde la que se ha concebido a los humanos en la cumbre, más cerca de Dios. Pero no tiene ningún sentido, puesto que todos los animales, sean primitivos o actuales, han existido en su momento porque se han adaptado con éxito a sus hábitats. El nautilo es un cefalópodo que se ha mantenido durante centenares de millones de años, tal vez porque su hábitat no ha cambiado sustancialmente; y sin embargo, nosotros los humanos, que somos una especie de aparición muy reciente (sólo unos 200.000 años), debemos nuestra existencia a la fragmentación de la selva africana y su progresiva conversión en sabana. ¿Somos más perfectos, más complejos o más avanzados? Sin duda, lo somos en cuanto al cerebro, pero no en cuanto a la velocidad de desplazamiento por el agua, en la que todos los cefalópodos nos superan con creces.

Los cambios evolutivos dependen de la modificación del entorno

Y ahora volvamos a los loros: ¿los hay más evolucionados? Parece ser que los grises africanos (Psittacus erithacus) son de aparición más reciente que los loros vasa que hay en Madagascar, pero eso no quiere decir que sean superiores, o que representen formas más avanzadas, más perfectas, o algo así. Los loros vasa, como los de Pesquet, son, precisamente, papagayos excepcionalmente inteligentes. Como el nautilo o las almejas, animales perfectamente adaptados a sus nichos ecológicos respectivos, no tienen nada que envidiar a los recién llegados en el árbol de la evolución. Que hayan cambiado poco de forma no implica necesariamente que tengan peor capacidad adaptativa. Más bien podría pensarse lo contrario. En el caso de los loros, que su aspecto se haya mantenido invariado durante mucho tiempo no quiere decir que sean menos inteligentes, o inferiores en algún sentido. Si han mantenido su misma apariencia y forma de vida durante millones de años, lo más probable es que haya sido por la escasa modificación de su entorno.
Hemos de desechar de nuestras conciencias, por tanto, la idea de que hay una progresión lineal entre las formas vivientes. Los humanos valoramos en especial una característica de la que nos enorgullecemos (hasta el punto de autodenominarnos sapiens): la inteligencia. Pero ser más inteligente no significa «estar más evolucionado».

No debemos confundir inteligencia con superioridad evolutiva

Entre los loros, es cierto que hay unas especies más inteligentes que otras, pero eso no quiere decir que sean más perfectas o superiores. Tampoco implica necesariamente una evolución más avanzada, pues la inteligencia no depende de las variaciones sufridas a lo largo de la evolución. Depende, como ya sabemos, de otros factores más complejos. Por ello podemos responder a la pregunta que encabeza este artículo concluyendo que sí, que es cierto que hay unas especies más evolucionadas que otras entre los papagayos, pero no entendamos mal esta cuestión: más evolucionada es la especie que más variación ha sufrido a lo largo de la evolución; menos evolucionada, la que se ha mantenido durante más tiempo invariada. Y lo más importante: como especie, ser más primitiva o más actual no tiene nada que ver con ser mejor o peor en algún sentido.

Por: Francisco Lapuerta Amigo