Este biólogo nacido en Barcelona en 1959 ha colaborado como ilustrador sArticle-20130520212557-37 Entrevista con Lluís Solé Entrevista con Lluís Solé sArticle 20130520212557 37en el Handbook of the birds of the world. También ha publicado fotografias en la Història Natural de Catalunya.Como naturalista y vinculado al Zoo de Barcelona ha monitorizado cursos de identificación de aves autóctonas. Actualmente ejerce como profesor de enseñanza secundaria.

 

¿Cómo y cuando surgió su afición por las aves? 

Bueno, en realidad no sé si tengo una afición exclusivamente por las aves porque en realidad me gustan todos los animales: me apasionan los gatos, los asnos y los loros, periquitos o cualquier psitácido en general. Siempre me han gustado estos tres grupos de animales, aunque no sabría decir exactamente por qué.

¿Sin embargo, actualmente el grupo de animales al que dedica más tiempo es el de los psitácidos. ¿En qué momento se inclinó hacia estos animales?

Quizá todo se remonte al momento en que a mis 14 o 15 años, si no recuerdo mal, tuve mi primer loro gris. Anteriormente había tenido y criado periquitos ondulados comunes. Incluso había llegado a criar a mano alguno de los pollitos que habían nacido. Se trataba de un ejemplar de importación, totalmente asilvestrado y que sentía terror hacia los humanos. Tardé más de un año en conseguir que perdiera el miedo y aceptara mis caricias. A partir de este momento fue una auténtica delicia. Sin embargo, todo terminó cuando un día logró abrir la jaula y escapó. Con él volaron todos mis esfuerzos de un año entero.

¿Realmente era muy joven cuando tuvo estas experiencias, como conseguía la información necesaria para saber lo que debía hacer?

Siempre he leído mucho sobre cualquier tema que se tratara de animales. Es cierto que en aquel tiempo no existía la información que existe hoy, pero un poco de intuición y un poco de lo que había leído, me permitieron salir adelante. Aunque seguramente cometí muchos errores.

¿Cuándo empieza, al margen de su afición, a tener una pequeña colección con fines reproductivos?

Cuando me independicé de mis padres, en mi primer piso, construí tres pajareras en las que alojé básicamente periquitos australianos, aunque por ignorancia, forcé la cohabitación de neophemas y periquitos Rosella con fatales consecuencias. En esta época tenía varias especies de periquitos australianos: princesa de Gales, barraband y algunas pstitaculas como el periquito de cabeza de ciruela y la cotorra alexandra. Conseguí tener éxito en la reproducción de las princesas, los barraband y la pareja de cabeza de ciruela. Mis mayores fracasos fueron con todas las variedades de neophemas con un nivel de mortalidad muy elevado. En aquel entonces, por falta de información, no conocía la importancia de la desparasitación en estas  aves.

En la actualidad, han desaparecido de su colección muchos de los periquitos australianos que nos ha mencionado y que han sido sustituidos por otros psitácidos de mayor tamaño o bien de latitudes diferentes a las del continente australiano ¿qué puede contarnos al respecto?

De hecho, desde el comienzo, mi mayor deseo ha sido el de tener una colección de loros, que son las aves por las que siento una mayor predilección, partiendo de la premisa de que me gustan absolutamente todas. El único impedimento que existía era de tipo económico. Estas aves suelen tener un coste elevado, más aún cuando lo que intentas es conseguir aves criadas en cautividad y a ser posible mansas y totalmente adaptadas a la presencia de los humanos.

Observando su colección resulta difícil descubrir una preferencia claramente definida hacia un grupo determinado de aves. Lo cierto es que tiene una gran variedad de especies sin un claro predominio de una sobre otra. ¿Es así realmente?

Sí, totalmente cierto. En realidad no es más que un reflejo de mi propia personalidad. También puede ser debido a mi formación de biólogo que hace que, por encima de todo, sienta pasión por todos los animales.

Dentro de la ornitología de campo he realizado actividades muy diversas en las que se incluye la colaboración con el Grupo Catalán de anillado. En este aspecto he realizado el anillado de rapaces que habían pasado por centros de rehabilitación, de aves acuáticas en el Delta del Ebro y también de pájaros de bosque como mirlos, carboneros, etc.

Por todo lo que nos dice ¿podemos aventurar que, en cierta manera, sufre el llamado síndrome del “Arca de Noé”?

Sí. Aunque creo que la razón de que sea así se debe, en gran parte, al empobrecimiento del medio ambiente que me rodea como consecuencia de la presión que sobre él ejerce el desarrollo de los grandes núcleos urbanos. Si viviera en una país como Sudáfrica, que visité recientemente, quizá no tendría los pájaros que tengo, porque me vería totalmente compensado por los animales que podría observar en el propio jardín. Aquello es algo maravilloso.

Entiendo lo que quiere decir, pero ¿no cree que la avicultura es algo más? Por ejemplo, el atractivo del reto que supone la reproducción en cautividad de algunas especies.

Sí, pero quizá me fuera suficiente con tener la oportunidad de poder observar cómo se desarrolla la reproducción en libertad. Aunque admito que la satisfacción que se obtiene cuando una de tus parejas se reproduce, es un momento casi mágico, y generalmente todos los avicultores hacemos y probamos distintos métodos con el fin de conseguir que esto ocurra.

¿Cuál es la dieta básica que ofrece a sus animales?

En realidad la dieta ha ido cambiando a lo largo de todos estos años. Al principio se limitaba a una mezcla variada de semillas secas y de vez en cuando algo de fruta, generalmente una vez por semana. Más tarde vas teniendo una mayor información, descubres que quizá esta sea una dieta con carencias vitamínicas y nutricionales, y tratas de buscar otras soluciones. Actualmente he aumentado la frecuencia de la fruta y he incorporado la verdura a la dieta básica. Voy alternando la menestra de verduras con la fruta (manzana y naranja). Una vez a la semana les doy una mezcla de semillas y legumbres hervidas (Parrot dinner) y también, una vez a la semana, semillas germinadas. Estas últimas sólo cuando se acerca la época reproductora.

Últimamente he introducido ciertas modificaciones en la dieta y de vez en cuando espero a que consuman totalmente la mezcla de semillas y les pongo pienso para loros durante unos días, aunque con el pienso estoy en fase de experimentación.

¿Usa algún complejo vitamínico?

Actualmente no, pero sí los había usado con anterioridad y con cierta frecuencia. Por el momento y dado que he enriquecido su dieta básica introduciendo variedad de alimentos, creo innecesario su utilización.

¿Qué suele hacer cuando alguna de tus aves enferma?

Tengo que decir que hace bastante tiempo que no me he encontrado en esta situación, pero si uno de mis pájaros enfermara evidentemente acudiría a un veterinario especialista. Sólo cuando intuyo la causa, como en el caso de la presencia de parásitos intestinales, intento solucionarlo por mí mismo. De todas formas si el animal muestra signos evidentes de debilidad, lo traslado a un lugar con calor adicional que le ayude a recuperarse mientras el desparasitador empieza a actuar. Evito el uso de antibióticos, excepto por prescripción facultativa, ya que cuando los he usado por decisión propia los resultados no han sido los esperados.

¿Cuándo adquiere un ejemplar nuevo, le mantienes en cuarentena antes de introducirlo en tu colección?

En principio, y cada vez más, tengo mucho cuidado sobre qué animales adquiero y dónde lo hago. Generalmente se trata de criadores que merecen toda mi confianza y por tanto no es necesario cumplir con el requisito de la cuarentena. Por coherencia, intento adquirir única y exclusivamente animales criados en cautividad para no contribuir de forma activa a la importación masiva de aves de su país de origen.

¿Cuál es su opinión sobre la cría a mano?

Creo que es una práctica interesante cuando lo que se pretende es conseguir aves totalmente mansas y totalmente adaptadas a la convivencia con los seres humanos. Las aves criadas en cautividad por sus padres  mantienen un cierto miedo natural frente a los humanos. Además es algo que surge, en parte, como respuesta a la creciente demanda de aves como animales de compañía. La mayoría de los compradores potenciales de aves, lo que quiere es tener una mascota. El objetivo no es dedicarse a la reproducción. Lo que se pide es un ave con el que se pueda interactuar, acariciar y que sea buen imitador del habla. Mi experiencia de cría a mano se limita a una especie concreta: los loris arco iris. Puedo decir que todas aquellas personas que han adquirido alguno de mis loris están totalmente encantadas con ellos. Son muy juguetones, establecen lazos de afecto muy  estrechos y se han revelado como grandes imitadores del habla.

¿Cuál ha sido su peor experiencia, la que ha dejado una huella más profunda?

Evidentemente cuando se tienen muchos animales, las experiencias frustrantes son muchas. Si tuviera que elegir entre todas ellas, quizá fuera la pérdida de un ejemplar macho de Pionites melanocephala que se escapó a los pocos días de haberlo adquirido. Era un animal magnífico, quizá el Pionites más bonito que he visto jamás. La fuga tuvo lugar por una pequeña abertura, cuando cambiaba el agua de la bebida. Seguramente no volveré a ver un ejemplar parecido. Realmente me afectó mucho.

¿Tiene alguna obra de referencia a la que acudir para obtener una información en un momento determinado?

Hasta hace poco apenas existían obras especializadas sobre el tema, pero desde hace algún tiempo el libro que utilizo como referente es el “Lexicon of the Parrot” de Thomas Arndt. Una obra muy completa que da información sobre casi todas las especies de psitácidas que existen en el mundo y no únicamente sobre el hábitat, área de distribución y estatus, sino también sobre su mantenimiento en cautividad: alojamiento, dieta y reproducción. Es una obra muy  completa, aunque tiene el inconveniente de estar editada únicamente en inglés y alemán.

¿Cree usted que los avicultores, en cierta manera, formamos parte de la demanda de aves y por tanto podemos ser, en parte, responsables de la importación de animales de su país de origen?

Obviamente formamos parte de esta demanda. Si consideramos el conjunto del colectivo, rotundamente sí, ya que dentro de este colectivo existen individuos muy caprichosos que no tienen ningún escrúpulo en adquirir ciertas especies que se encuentran en una situación crítica en su país de origen. Es inadmisible que, en algunos casos, exista un mayor número de ejemplares en cautividad de los que existen en libertad.

Todos conocemos la diferencia de precio que existe entre un animal manso, subido a mano, y otro de importación. ¿No cree que ese hecho puede contribuir al “consumo” de animales de importación – más asequibles frente a los criados a mano – y al hecho de ser aún insuficientes para cubrir las demandas del mercado?

Sinceramente no lo creo. Los precios que se piden por un loro manso no son superiores a los que se pagan por algunas razas de perros, teniendo en cuenta que éstos se reproducen fácilmente y además no precisan de instalaciones, ni de los cuidados y la paciencia que precisan algunas aves para conseguir su reproducción. Además el loro es un animal que puede vivir muchos años y por lo tanto la inversión, hablando en términos económicos, es fácilmente amortizable. Creo que cualquier persona que quiera una mascota y se le informe adecuadamente, comprenderá que la diferencia de precio con respecto al animal de importación supone un ahorro de tiempo y de paciencia para conseguir la domesticación del ave. Además el animal criado a mano no sufre la situación de estrés que supone la captura, el viaje, casi nunca en las mejores condiciones, y la acomodación a una situación completamente nueva que sufren los animales importados.

¿Qué papel juega la avicultura dentro de la conservación de especies?

Por el momento, pienso que no tiene un papel relevante en la conservación. En parte, porque el principal problema de la disminución de la población de algunas especies de psitácidos o de cualquier otro animal, no se debe a la falta de reintroducción de animales en el medio sino a la destrucción del propio medio. La tasa de reproducción de psitácidos en libertad es lo suficientemente alta, si no se producen interferencias por parte de los humanos, como para mantener el nivel de su población e incluso para recolonizar otras zonas en las que previamente hayan desaparecido. El principal problema es la sobreexplotación que se ejerce sobre los lugares de cría, que conlleva la desaparición de árboles viejos con cavidades para anidar. La reintroducción no tiene sentido sino se resuelven las causas que causaron la desaparición de la especie.

¿Cuáles serían las principales causas?

Las más conocidas son el tráfico de especies y la deforestación a favor de la agricultura en algunos casos, o de la tala masiva de árboles por parte de las grandes industrias de la madera. La primera nace como consecuencia de la pobreza, como actividad de supervivencia fruto de la desigualdad entre países desarrollados y subdesarrollados. Obviamente los precios que se pagan en origen no compensarían a una población con un cierto nivel económico lo suficiente como para dedicarse a esta actividad.

¿ Cuál podría ser la solución?

Potenciar al máximo todas aquellas acciones orientadas a la conservación del medio. El medio es básico, no tan sólo para las aves, sino para cualquier especie de ser vivo. Mantener un buen corredor de hábitats adecuados y de ecosistemas adecuados, parece la única solución posible. De hecho en los últimos años, incluso los más profanos intuyen que algo no va bien y que es necesario actuar si no queremos que el barco se hunda. Es cierto que existe cada vez más una cierta conciencia conservacionista. Sin embargo, todavía nos queda mucho camino por recorrer.