ENFERMEDADES VÍRICAS I

Texto: Neus Morera
Clinica Veterinaria Exotics

Los virus son los organismos dotados de material genético más pequeños que existen. Como carecen de mecanismos propios de replicación utilizan los de las células que infectan. La mayoría de virus demuestran especificidad a la hora de provocar enfermedades, así que suelen afectar a grupos concretos, cuando no géneros. Gracias a su tamaño son fácilmente transportados y diseminados a través del aire, ropa, utensilios, comida, etc. Algunos tienen una envoltura que protege el material genético y otros no; la presencia y características de esta envoltura determinan su capacidad para permanecer viables en el medio y su sensibilidad a los diferentes desinfectantes, a las temperaturas altas y a la desecación. En general se cumple que los que tienen envoltura son más sensibles a estos agentes que los que no la tienen. En este artículo se inicia un repaso a las enfermedades víricas de mayor importancia, bien por su gravedad, bien por su incidencia, de las psitácidas.

HERPESVIRUS

Se trata de un grupo amplio de virus, caracterizados por permanecer latentes en el animal infectado durante largos periodos de tiempo, con reactivaciones puntuales debidas a la disminución de la función del sistema inmunitario. Suelen infectar células del tejido linfático, nervioso y epitelial. Los portadores asintomáticos eliminan partículas víricas a través de heces, piel y secreción nasal. Los Herpesvirus son virus con envoltura, y en el medio son sensibles a la mayoría de desinfectantes y al calor.

Enfermedad de Pacheco

Suele presentarse de forma aguda, en situaciones de estrés, aunque se puede diseminar sin dar apenas síntomas o provocar grandes mortalidades en una colección. La producen diferentes variedades (serotipos) de Herpesvirus. Los animales portadores cuando sufren inmunodepresión, típicamente por estrés, eliminan grandes cantidades de virus por vía respiratoria, digestiva y por la piel. El contagio se produce cuando el virus entra en animales sanos por vía oral o nasal. En algunos casos la inmunosupresión, además de provocar eliminación de virus, precipita la aparición de la enfermedad. Amazonas y guacamayos parecen ser más sensibles al virus que el resto de psitácidas. Algunos conuros (Patagonia, conuro del sol, Nanday…) se consideran portadores asintomáticos y por tanto pueden ser los culpables de introducir el virus en un grupo de aves. El virus provoca necrosis de hígado, bazo y de otros órganos y tejidos. En caso de aparecer, los signos clínicos son inespecíficos (letargia, anorexia, uratos teñidos con pigmentos biliares, diarrea intermitente…).

Raras veces aparece sintomatología nerviosa. El diagnóstico definitivo se puede hacer a partir de la identificación de cuerpos de inclusión intranucleares (un tipo de lesión relativamente específica de este grupo de virus) o del mismo virus en los tejidos afectados. La detección de virus en heces no resulta sencilla ni práctica, ya que éste se elimina de forma intermitente. En un estudio se tomaron muestras fecales semanales para detección de Herpesvirus en una psitácida portadora y tan sólo una resultó positiva en todo un año. La detección de anticuerpos tampoco es una prueba práctica, ya que hay más de un virus que provoque la enfermedad (serotipos) y se deberían detectar de forma independiente. Además, no se ha demostrado que correlacione con el estado de eliminación de virus.

El tratamiento de los animales sintomáticos con aciclovir (antivírico de uso en medicina humana para tratamiento de herpes) ha resultado efectivo a la hora de reducir la mortalidad durante los brotes, aunque no soluciona el 100% de los casos, y además resulta caro. Existe una vacuna frente a esta enfermedad, pero ha provocado algunos efectos secundarios, por lo que su uso se debe valorar en cada caso concreto. Traqueitis del Amazonas Se considera una variante de la laringotraqueítis infecciosa de las gallináceas, que también está provocada por un Herpesvirus. La variedad de virus y la aparición de infecciones secundarias condiciona la severidad de los síntomas. Puede presentarse de forma aguda , subaguda o crónica en función de la gravedad y duración de los síntomas (faringitis, laringitis, rinitis, traqueitis en diferentes grados). En este caso el virus sólo afecta al epitelio respiratorio, no alcanza el torrente sanguíneo y por tanto sólo provoca lesiones a este nivel. La transmisión se produce a través de las secreciones respiratorias que entran en el tracto respiratorio de animales sanos. Se puede realizar el diagnóstico a partir del cultivo de muestras obtenidas mediante hisopado de faringe o por la identificación de virus o lesiones típicas en muestras de tejido afectado.

Papilomatosis interna

Cursa con la aparición de crecimientos de tejido (papilomas) en cavidad oral, esófago, buche, proventrículo y cloaca. En muchos casos los animales afectados acaban desarrollando carcinoma (un tipo de neoplasia) hepático o de conductos biliares. Afecta a amazonas, guacamayos y yacos, principalmente. Durante mucho tiempo se ha sospechado de un origen vírico, y de hecho se ha aislado un virus cuya secuencia de genes es compatible con un herpesvirus. El tratamiento pasa por la eliminación de las verrugas con diferentes técnicas quirúrgicas (criocirugía, ablación con láser, electrocauterización, etc) aunque las reapariciones en el mismo sitio o en otros es frecuente. El uso de aciclovir en pomada tópica ha provocado la regresión de las lesiones en algunos casos.

POXVIRUS (viruela aviar)

Se trata de un amplio grupo de virus, con alta especificidad (generalmente un virus sólo afecta a una especie) aunque se han descrito casos de contagios cruzados. Virus con envoltura, bastante estable en el medio ambiente, aunque sensible a la mayoría de desinfectantes. Sólo pueden contagiarse a través de epitelios lesionados o de insectos picadores. Se caracteriza por presentar un largo período de latencia (inactividad) tras el cual aparecen los síntomas. Se describen tres formas en función de éstos:

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1.Forma cutánea o seca

Frecuente en Amazonas sp., Agapornis sp. y guacamayos. Aparecen costras y heridas en las zonas de piel no cubierta por plumas (alrededor de ojos y pico, y las patas). Si las heridas se infectan pueden aparecer cuadros más severos (material purulento, placas diftéricas) y si las lesiones son graves los animales afectados pueden dejar de comer, llegándose a producir algunas bajas. Las costras no se deben eliminar, especialmente las que aparecen alrededor de los ojos, ya que pueden quedar cicatrices que alteren la morfología normal del párpado

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2.Forma húmeda o diftérica

En Amazonas. Aparecen úlceras en cavidad oral y vías respiratorias altas. Las lesiones son dolorosas y los animales afectados dejan de comer.

3.Forma septicémica

Alta mortalidad casi sin signos previos. En paseriformes. Si no hay complicaciones, los afectados se recuperan en 2 o 3 semanas. Para ayudar a la regeneración de tejidos se puede administrar vitamina A y C. En caso de infecciones secundarias, además se deben administrar antibióticos. El diagnóstico se puede realizar a partir del examen histológico de los tejidos afectados o mediante la realización de cultivos de heces seriados (de esta manera se pueden detectar los portadores asintomáticos). Existe una vacuna para el Poxvirus de las psitácidas.