Enfermedades infecciosas: Introducción.

Trataremos las enfermedades infecciosas víricas y bacterianas más importantes en las aves de compañía, intentando mantener un punto de vista eminentemente práctico y unos términos y conceptos lo más comprensibles posible. En esta introducción se pretende analizar los puntos comunes a todas estas enfermedades: Las medidas que ayudan a evitar su aparición y los diferentes métodos de diagnóstico que el clínico tiene a su alcance para detectarlas.

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PUNTOS IMPORTANTES PARA EVITAR LA INTRODUCCIÓN DE ENFERMEDADES

Especies que se quieren adquirir
Planificar de antemano qué especies se quiere reunir en una colección y tener en cuenta las enfermedades que pueden ser subclínicas (es decir, cursar sin ningún signo externo) en algunas no lo serán en otras. En general, el origen geográfico de los animales orienta sobre los agentes patógenos que pueden portar, y el conocimiento de este dato ayuda a limitar la diseminación de enfermedades si lo que queremos es formar una colección con aves de diferentes áreas geográficas. Alternativamente, se puede formar una colección de aves de origen geográfico similar, por ejemplo, psitácidas australianas.

Adquirir animales de fuentes conocidas y fiables
Además de adquirir los animales en criaderos o comercios fiables, una buena medida suele ser no juntar animales de orígenes diferentes en una misma colección. Así mismo, comprar animales en exposiciones donde se han reunido aves de especies y orígenes diferentes suele ser arriesgado, ya que en las condiciones de una exposición (reunión de muchos animales, condiciones estresantes) los agentes infecciosos se diseminan con mucha facilidad.

Es interesante que el criador/ vendedor aporte un certificado oficial veterinario de salud o algún tipo de garantía en la venta.

Realizar cuarentenas
La cuarentena se debe realizar en una habitación separada del resto de aves. Se recomienda que la ropa y calzado utilizado dentro de la habitación de la cuarentena sea distinto del que se usa fuera de ella, y que los utensilios que se usan en la cuarentena no se utilicen fuera de ella.

La duración de la cuarentena recomendada para las aves es de 60 a 90 días, aunque hay que tener en cuenta que algunas enfermedades pueden tardar años en manifestarse.

Realizar controles veterinarios, idealmente antes y después de la adquisición
Cada veterinario tiene su protocolo de actuación frente a los nuevos pacientes. Aunque este protocolo no incluya pruebas específicas de detección de agentes infecciosos, la revisión del estado general puede poner de manifiesto signos que hagan sospechar de enfermedades transmisibles.

En cualquier caso es una manera de comprobar el buen estado de salud de los animales.

Manejo de las colecciones
Es importante recordar que las altas densidades de animales y la falta de ventilación contribuyen a la diseminación de los agentes infecciosos.

El estrés favorece la bajada de las defensas y por tanto la activación y reproducción de los microorganismos. También incrementa la susceptibilidad de los animales a adquirir estos microorganismos.

Aunque las bacterias y virus se combaten de formas diferentes, en general se eliminan y se mantienen viables en el medio ambiente dentro de restos orgánicos como pueden ser las heces, las plumas o la descamación cutánea. Por este motivo la correcta retirada y eliminación de restos orgánicos minimizará en contagio de enfermedades.

MÉTODOS DIAGNÓSTICOS

Serología
Mide la respuesta del organismo al agente infeccioso (anticuerpos), no la presencia de éste (los anticuerpos pueden detectarse años después de eliminada la infección) ni el hecho de que un agente infeccioso concreto esté provocando enfermedad.

Hay diferentes técnicas: ELISA, fijación del complemento, AGID…, y en general cada una de ellas resulta más o menos sensible a la hora de detectar anticuerpos, es decir, que hay un pequeño porcentaje (diferente según la técnica) de individuos infectados que no serán detectados.

De la misma manera, si la muestra se obtiene en fases iniciales de la infección, en las cuales el sistema inmunitario todavía no ha tenido tiempo de elaborar una respuesta, el resultado será negativo, aunque el individuo analizado sea portador del agente infeccioso y probablemente lo esté eliminando de forma activa. Así cabe la posibilidad de dar por sanos animales que no lo son. Estos animales se llaman falsos negativos.

PCR
Detecta material genético del agente infeccioso, por tanto, la presencia física del microorganismo. Como se trata de un método de amplificación (se detecta una sola partícula de material genético y se multiplica hasta que se puede evidenciar con una serie de técnicas de laboratorio), resulta extremadamente sensible; tan sensible resulta a veces, que puede amplificar fragmentos de material genético, aunque el microorganismo entero no se encuentre en la muestra, o que detecte material introducido en la muestra de forma accidental, por ejemplo durante la toma de muestras. Los casos que dan resultado positivo sin ser portadores del agente infeccioso se llaman falsos positivos.

Histopatología
Consiste en analizar al microscopio fragmentos de órganos. Permite ver los cambios patológicos que el agente infeccioso induce en estos órganos. No siempre pone de manifiesto el agente infeccioso, a veces es necesario el uso de colorantes especiales, y no todas las alteraciones morfológicas se pueden correlacionar con infecciones concretas. Además, en el animal vivo resulta un método diagnóstico agresivo y en ocasiones limitado (las muestras que se obtienen no siempre contienen las lesiones y los microorganismos que se buscan).
Cuando se llega a identificar el agente causal, generalmente se puede asegurar o descartar que éste haya sido el causante de la enfermedad.

Aislamiento (cultivo)
Consiste en “sembrar” en el laboratorio una muestra del órgano afectado o de secreciones y excreciones para promover el crecimiento e identificar el microorganismo implicado mediante técnicas concretas. En el caso de infecciones bacterianas, este es el método más sencillo y efectivo para diagnosticarlas, identificarlas e incluso saber qué antibióticos resultarán más efectivos en el tratamiento (gracias a las pruebas de sensibilidad o antibiograma).

En el caso de los virus, aunque en ocasiones es el único método para identificar y caracterizar (origen, tipo) el agente implicado, es un procedimiento lento, caro y complicado, por lo que no se suele utilizar de forma rutinaria.