CUARENTENAS  CASERAS

Prevención al alcance de todos

La cuarentena no es una medida zoosanitaria exclusiva de grandes criaderos y zoológicos, es una medida que los poseedores de loros o pequeños criadores debemos, obligatoriamente, tener siempre presentes.

En casa no nos arriesgamos, quizás porque intentamos no tropezar con las piedras en las que una y otra vez, tropiezan otros. Cuando un particular que tiene un loro en casa nos cuenta que va ampliar la familia loruna, sólo suele preocuparse de cómo se van a llevar los loros entre sí. Cuando le comentamos que debe mantener al  “nuevo” aislado y en observación, empiezan los “peros”,  pero es que yo confío en mi criador totalmente, pero es que se le hicieron las pruebas hace 6 meses, pero es que yo no tengo sitio, pero es que yo no sé cómo hacerlo, pero es que yo no veo al loro mal,  pero es que yo paso de todo, peros, peros y más peros…

Sólo cuando una persona ve como se infectan loros por la llegada de loros nuevos sin controlar e incluso MUEREN, es cuando toma conciencia de su importancia de las cuarentenas caseras.

Mi familia ha pasado de estar formada por un loro y una ejemplar humano, a 8 loros, 2 conejos y dos humanos con sus respectivos aposentos, juguetes y comederos. Hemos vivido en lugares muy diversos de la geografía española, y en cada momento hemos tenido que adaptar las cuarentenas a nuestro modo de vida, nunca a la procedencia del ave y, todos y cada uno de ellos han pasado cuarentena, incluso el ejemplar humano.

¿Pero, y que es una cuarentena exactamente? No es más que un periodo de tiempo de observación, aislamiento y si es preciso, tratamiento. Periodo en el que realizaremos los exámenes veterinarios pertinentes a las nuevas mascotas  (hemograma, coprológico, Clamidia, Circovirus etc.). Si el loro procede de un criadero, particular o tienda, de nuestra confianza o no (no voy a entrar en la polémica de si  se deben o no repetir pruebas, esto ya a criterio particular) deberíamos igualmente darle un periodo de observación aislado.

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Durante la cuarentena es el momento de revisar detenidamente y a diario, el estado general del loro nuevo en función de su edad y especie. Debemos fijarnos, en qué come y si bebe, como son sus deposiciones y si hubiera pegadas a la cloaca, buscaremos la presencia de ácaros, evaluaremos su conducta (sueño, vocalizaciones, regurgitaciones, etc.) su posicionamiento (si está embolado, si cierra demasiado los ojos, si tiene las alas caídas, si se posa bien, si cojea, etc.) nos fijaremos en su respiración tanto en estado de reposo como después de un aleteo continuado, por ejemplo, nos fijaremos en sus plumas, le pesaremos a diario. Cualquier cosa que nos parezca alterada deberemos consultarla con nuestro veterinario.

Pongamos unos ejemplos

Me paso algunos años ahorrando pues soy mileurista, trabajando como una mula, haciendo horas extra e informándome sobre la tenencia de un A. ararauna en casa. Después de un gran sacrificio tengo a mi Guaca en casa que proviene de un criadero en el que me han tratado muy bien, con el tiempo decido que me voy a comprar una pareja de ninfas para iniciarme en la cría. A estos loritos tan pequeños que parecen tan saludables, si solo hay que mirarlos, están estupendos, ¿tengo que pasarles cuarentena?

Mis vecinos se van de vacaciones y adoptamos a su loro durante un tiempo porque saben que tenemos loros  ¿debo pasar cuarentena?

Tenemos en casa varios loros, y de un día para otro uno “esta raro” y parece enfermo o quizás en algún momento compramos de mano de un colega o conocido esa jaula estupenda y que nos deja a muy buen precio, pero  que recientemente “se ha quedado sin loro” , es más rizando el rizo, esa tienda de la que siempre nos quejamos por la higiene y las condiciones en las que están los animales, pero en la que si compramos los accesorios para nuestros loros ¿debo pasar cuarentena y/o extremar las medidas higiénicas?

Pues SI, principalmente por la seguridad del loro o grupo que tenemos en casa, independientemente de la procedencia de las aves, del coste veterinario o de lo “bien que se ven” de lo limpios que estén los juguetes. Y si hablamos de ninfas que (como otras pequeñas psitácidas) son un peligro transmisor en potencia.

Y ¿Cómo hago yo una cuarentena en mi casa, si lo ideal es que sea incluso en un edificio independiente? ¿Cómo hago si preciso de sistemas de filtrado de aire, entre otras cosas? Desde luego tenemos que adaptarnos a nuestras posibilidades, que aunque no sean 100% efectivas, sin duda reducirán en un alto grado los riesgos y minimizaremos las consecuencias.

Y no me voy a cansar de repetir una y otra vez, que SI, hay consecuencias, quizás la responsabilidad no debería recaer tanto en el último eslabón de la cadena “el hogar final”, si no más bien en el primero, “su lugar de procedencia”, pero eso sería tema para otro artículo u otros medios de discusión.

La cuarentena debe ser supervisada  por nuestro veterinario especialista en exóticos siempre, el cual nos asesorará sobre la duración exacta y cualquier aspecto de la misma. Mínimo debemos fijarla en 30 – 40 días.

Es muy importante a la hora de hacer una cuarentena “casera”  tener presente una frase: PUEDES ENTRAR…. PERO NO TE PERMITO SALIR.

Cuando el loro llega a casa va directamente a la habitación elegida para la cuarentena, no presentaremos al resto de la familia, ni la casa, por el momento. El transportín o caja donde lo traemos, se quedará allí hasta la finalización de la misma. Esperaremos unos días desde su llegada antes de realizar las pruebas veterinarias, para intentar minimizar la alteración de valores clínicos por un cuadro de estrés.

Un cambio de residencia para un loro, es un momento de estrés, el estrés no es nada beneficioso para los loros, por lo tanto, debemos mantener un entorno tranquilo para el ave recién llegada. Conozco personas que fomentan el estrés de aves recién llegadas para que las enfermedades hagan acto de presencia, para mí, eso deja de lado el “respeto por los animales”.

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Podemos utilizar una habitación de la casa, que quede lo más alejada posible de la habitación habitual del loro que ya tenemos, esa habitación debe tener como requisito una ventana para poder ventilar a diario y siempre será la última en atenderse. Intentaremos quitar cortinas, cuadros, mesas y adornos varios, siempre que nos sea posible.

La puerta siempre permanecerá cerrada y a ser posible únicamente una persona de la familia se encargará de atender al loro, de su observación, reposición de alimentos ylimpieza exhaustiva y diaria (muy importante).

De poco sirve, a mi modo de ver, que en la puerta de entrada a la habitación coloquemos una “cubeta” o pediluvio con una solución desinfectante, esto se hace imposible en una mini-vivienda sin además disponer de otros sistemas de barrera añadidos, la materia orgánica que podamos llevar en los zapatos puede inactivar el desinfectante que utilicemos, así que lo mínimo es que en esa habitación utilicemos calzado independiente y de uso exclusivo en la misma, patucos desechables o bien bolsas de plástico de los supermercados. Podemos colocar junto la puerta una alfombrilla (o una toalla vieja) para evitar que “los malos” salgan de ahí, o salgan muy poquitos.

Nos cambiaremos de ropa, protegeremos las manos con guantes de látex (que no eximen de lavarnos las manos cuando salgamos de la habitación con un desinfectante) y un gorro para el pelo (de los de ducha desechables por ejemplo), intentaremos no acceder a la habitación con joyas, ni relojes de ningún tipo.

Un cubo de basura independiente, colocado en esa habitación. Y de la habitación al contenedor de residuos de la calle, directamente. Escobas, cepillos y recogedores en la en la cuarentena podrán entrar, pero “no les será permitido salir” al resto de la casa. No habrá rotación de comederos, ni de juguetes entre el loro que tenemos en casa y el que está en cuarentena, aunque esté desinfectado previamente, es más si es posible las limpieza de comederos la haremos en un lugar distinto al habitual (en el cuarto de baño si es preciso).

El bote de semillas o pienso no puede rotar para hacer un reparto de comidas. Será independiente y estará confinado en la cuarentena. Todo lo que precisemos para el loro (basculas, cucharas, pulverizadores…), será siempre independiente de esa habitación. Esa sala hay que tratarla como si tuviera la “peste” y el virus más contagioso jamás conocido, sólo así y en caso de riesgos, minimizaremos los mismos. Es importante que los medios que pongamos para proteger, no salgan al resto de la casa. Todo esto para evitar lo que se llama transmisión cruzada (llevar gérmenes de una estancia a otra).

Vaya resulta que he tenido problemas con la instalación eléctrica en casa, y tenemos al especialista que anda quitando enchufes por todas las habitaciones, lo siento, aquí el señor “chispas” tomará las mismas precauciones que tomamos el resto de la familia.

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Hay que recordar que un loro en cuarentena no tiene porque ser un loro “olvidado” y único adorno de esa habitación. He visto cuarentenas realmente tristes para algunos loritos, con una mini jaula, apartada en el suelo en un rincón y una percha, su único entretenimiento era el reflejo de sí mismo en el agua. Un loro que está en periodo de observación y aislamiento tiene derecho a tener juguetes, ducharse, disfrutar de nuestra presencia y juegos, exactamente igual que el resto de loros. Además es la única manera de evaluar al ave, viéndolo y observar cómo se comporta.

Si no es posible tomar estas mínimas precauciones por cualquier motivo, entonces deberemos plantearnos pasar la cuarentena en casa de algún familiar (sin loros lógicamente) o un amigo. Una vez que nuestro veterinario nos dé el Visto Bueno podemos ya colocar al papagayo en su dependencia definitiva y por supuesto podemos limpiar y desinfectar totalmente tanto la estancia, como todos los utensilios utilizados en ella.

Uno de nuestros loros se ha puesto enfermo o ha fallecido

Si tenemos varios loros en casa y de repente notamos que su estado general ha variado, está más decaído o incluso vomita. Lo ideal es que ese loro se ponga en cuarentena si puede ser en penumbra, no solo para evitar la transmisión de algún agente infeccioso, sino también para darle la tranquilidad que precisa en ese momento y acudir a nuestro veterinario.

Algo importante que puede ir ligado directamente a las cuarentenas como medida de seguridad en casa es el fallecimiento de uno de nuestros loros, no sería la primera vez que muere un ejemplar y cuando el segundo también lo hace, pensamos  “ay, se murió de pena”   ¿y no de una patología seria?. Por seguridad deberemos hacer una necropsia, por muy doloroso que sea, debemos refrigerar al ave (nunca congelarle) contactar con nuestro veterinario para encontrar la causa de su muerte y tomar medidas si fuera preciso con el resto de loros que tenemos en casa.

Mi experiencia personal

Cuando llegó el segundo loro a casa, Boquerón un Amazónico de origen salvaje y procedencia particular, vivíamos en un apartamento de 30 metros aprox. dos personas y dos loros, en una mini-vivienda se hace muy difícil una cuarentena. En esas condiciones y previa a la llegada del loro mantuvimos algunas conversaciones con el veterinario que revisaba al lorito anualmente y una vez en casa los mantuvimos en jaulas separadas durante un tiempo, no compartían comederos, ni juguetes.

La llegada de Trucha (Amazónico) y Enya (Eclectus) ya fue totalmente distinta, la vivienda en la que residíamos (y residimos en la actualidad) ¡nos permite incluso jugar al escondite! dispone de múltiples habitaciones y dos baños donde podemos hacer un aislamiento más serio. Cuando los loros llegan a casa ya tienen la habitación lista para ellos, en la habitación además de su jaula totalmente acondicionada según la edad del loro, tenemos unos botes con pienso, semillas y frutos secos, una báscula, un block de notas y un bolígrafo, periódicos, un cubo y bolsas de basura, escoba y recogedor, pulverizador, un perchero donde colocamos la ropa de uso exclusivo allí, y como no, un buen libro para nosotros.

Disponemos de comederos de repuesto para la cuarentena que se limpian y se desinfectan en el baño, donde también tenemos el estropajo y clorhexidina, por lo que esos comederos no pasan a la cocina en ningún momento, ni para poner frutas y verduras, éstas van a ellos, de ese modo se mantienen aislados también. Se  efectúan las pruebas veterinarias correspondientes y tras un periodo prudencial de tiempo los juntamos con el resto.

Uno de los casos más serios quizás es el de uno de mis  Guacamayos, procede de un amigo, y por unos problemas de salud suyos no podía pasar el tiempo que quería con él, el Guaca empezó a estar más “raro” y él lo achacaba al distanciamiento entre ambos, bien, si nosotros no hubiéramos mantenido el control estricto que tenemos en casa cada vez que un loro llega, ahora mismo todos mis loros estarían infectados de Psitacosis y quién sabe si nosotros también. Estas medidas nos permitieron detectar la enfermedad a tiempo, el Guacamayo tuvo varios criterios veterinarios, y un tratamiento que pasó en su casa, una vez superada la enfermedad se repitieron pruebas, y le recibimos en casa, pasando su cuarentena correspondiente y repitiendo las pruebas nuevamente, pues iba a pasar por un momento de estrés mucho mayor que sus pinchazos diarios para el tratamiento.

Actualmente vivimos todos felices y contentos, pero ante todo sanos.

Dedicado a Rambo, el Chloroptera que andaba por los Jardines

Myriam Navarro Sabido